miércoles, 29 de abril de 2009

La divisoria digital.

A continuación, parte de la lección inaugural del programa de doctorado sobre Sociedad de información y conocimiento de la Universidad Oberta de Catalunya. En este fragmento, Manuel Castells toca el punto de la divisoria digital desde un nuevo punto de vista.

Manuel Castells: La divisoria digital.

El tercer punto del análisis que les estoy presentando es el relativo a la divisoria digital, es decir, la idea de que Internet está creando un mundo dividido entre los que tienen y los que no tienen Internet. ¿Qué sabemos de esto? Por un lado, es cierto que hay una gran diferencia de conectividad y observamos que aquellas personas que no tienen acceso a Internet tienen una debilidad cada vez más considerable en el mercado de trabajo. Observamos también que los territorios no conectados a Internet pierden competitividad económica internacional y, por consiguiente, son bolsas crecientes de pobreza incapaces de sumarse al nuevo modelo de desarrollo. Pero, por otro lado, lo que también observamos es un desarrollo considerable de la conectividad. Insisto, las tasas de crecimiento de Internet en todas partes son altísimas, y lo que hoy día se llama la divisoria digital, digital divide en Estados Unidos, que es, fundamentalmente, la falta de conectividad en nuestro tipo de sociedades, distinto del Tercer Mundo, está dejando de ser un problema. Los datos que señalaban, por ejemplo, en Estados Unidos, que los negros, los latinos y las mujeres utilizaban mucho menos Internet están cambiando radicalmente. Un estudio, que parece serio, del Jupiter Communications de hace tres meses señala que los siete países altamente desarrollados que ellos analizan sistemáticamente respecto del desarrollo de Internet, entre los que no se encuentra España -Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Australia, Canadá, etc.-, observó que por primera vez a finales de mayo de este año el número de mujeres usuarias de la red era superior al de hombres. Lo mismo sucede entre los negros y los latinos en Estados Unidos. Entre los universitarios negros y latinos hay la misma tasa de penetración de Internet que entre los no negros y no latinos estudiantes. Obviamente, hay menos negros y latinos en la universidad, pero es un tema de educación más que un tema de discriminación sistemática en términos étnicos. Por tanto, la conectividad como elemento de divisoria social está disminuyendo rapidísimamente. Pero lo que sí se observa en aquellas personas, sobre todo estudiantes, niños, que están conectadas, es que aparece un segundo elemento de división social mucho más importante que la conectividad técnica, y es la capacidad educativa y cultural de utilizar Internet. Una vez que toda la información está en la red, una vez que el conocimiento está en la red, el conocimiento codificado, pero no el conocimiento que se necesita para lo que se quiere hacer, de lo que se trata es de saber dónde está la información, cómo buscarla, cómo procesarla, cómo transformarla en conocimiento específico para lo que se quiere hacer. Esa capacidad de aprender a aprender, esa capacidad de saber qué hacer con lo que se aprende, esa capacidad es socialmente desigual y está ligada al origen social, al origen familiar, al nivel cultural, al nivel de educación. Es ahí donde está, empíricamente hablando, la divisoria digital en estos momentos.
Xosé López García: La búsqueda de identidad para hacer frente a la globalización. Pensamiento.

La globalización y la tremenda avalancha de información procedente de los países desarrollados, parece ser imparable. Los países en vías de desarrollo parecen estar condenados a sólo observar de brazos cruzados, como sus culturas locales resultan mutiladas por esta inundación de Internet, televisión, radio, cine, música e incluso literatura portadora de un nuevo estándar planetario.
Xosé López García, profesor de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Santiago de Compostela ha escrito mucho al respecto, refiriendo que “en esta era de lo global y de lo local, que algunos autores denominan de lo glocal -global y local a la vez-, los medios de comunicación viven un proceso de constante cambio. La incorporación de tecnologías nuevas, la entrada de nuevos operadores, las políticas de concentraciones empresariales o los constantes avances en las estrategias de alianzas constituyen sólo algunos síntomas de esa constante mutación de un hipersector que cada día mueve más dinero y aparece como uno de los que ofrece mayores expectativas de crecimiento en el primer tercio del nuevo siglo”.
Agrega que “es necesario diseñar estrategias de comunicación local para mantener la identidad en la era global. Y este diseño de estrategias precisa del apoyo de la escuela, donde debe formarse a los alumnos sobre el papel de los medios de comunicación. En segundo lugar, necesita una redefinición de las nuevas políticas de comunicación capaces de intervenir en los escenarios del tercer milenio. Y esa redefinición debe contemplar la información de proximidad como un eslabón para la participación ciudadana y como una vía frente a la uniformización de la oferta informativa”.
Los medios como portadores de la identidad cultural de los pueblos, podrían funcionar como puentes de doble dirección, entre las culturas dominantes y nuestros países.
Para tal efecto, el profesor López García finaliza diciendo que “por tanto, los medios locales, para desarrollar estrategias de éxito, sólo tendrán que crear departamentos de innovación, realizar una clara apuesta por los rasgos de identidad de la sociedad a la que se dirigen, prestar especial atención a la información local, emplear el talento y la creatividad para el establecimiento de líneas de diferenciación en relación con los otros productos del mercado y poner en marcha acciones de proyección exterior. Estos son los desafíos de los medios locales en ese nuevo contexto de una sociedad cada vez más local y más global”.



ARMAND y MICHELLE MATTELART: La necesidad de exportar la cultura nacional.
El sociólogo y comunicador belga y su esposa sostienen que las economías nacionales deben ser economías orientadas hacia el exterior. Se empieza por un tema de exportación, para posteriormente ponernos como meta transnacionalizar las grandes compañías de un país.
En la conquista de los mercados exteriores, la política cultural internacional es muy importante. Pone de ejemplo a Francia. Su enfoque está marcado por la idea que la gente tiene de la grandeza de la civilización francesa. De igual modo los servicios culturales de las embajadas alemanas en América Latina, unieron sus esfuerzos a la empresa Siemens, para apoderarse a través de sus proyectos, del mercado de la teleeducación.
En cuanto a la influencia norteamericana en países tercermundistas, Mattelart dice que: desde el fin de la Segunda Guerra Mundial los consumidores han interiorizado un universo simbólico contenido en los anuncios publicitarios, películas, series y programas de televisión que proceden de los Estados Unidos.
Agrega que los países que desean tener un lugar en el contexto del mundo globalizado deben impulsar el desarrollo de una industria cultural local. Hay ejemplos ya de nuevos actores en los mercados regionales y mundiales, como Globo de Brasil y Televisa de México.